El amor no es algo que te pasa: es un arte que se practica

Relaciones y Atracción

El amor no es algo que te pasa: es un arte que se practica

El Amor No es Algo que te Pasa: es un Arte que se Practica

Introducción

Casi todos crecemos con una idea del amor como algo que simplemente ocurre: aparece la persona correcta, salta la chispa y, con suerte, dura. Bajo esa creencia, cuando una relación falla la conclusión es que no era la persona adecuada.

Erich Fromm planteó otra forma de entenderlo en El arte de amar, más exigente y más esperanzadora: el amor no es un golpe de suerte, es una capacidad que se aprende y se practica.

La pregunta no es si encontrarás a la persona adecuada. Es si estás desarrollando la capacidad de amar.

El error de creer que el problema es encontrar

Fromm observó que la mayoría ve el amor como un problema de objeto y no de capacidad: creen que amar es fácil y que lo difícil es encontrar a quién amar, o lograr ser amado. Por eso invertimos enormes energías en resultar atractivos y casi ninguna en aprender a amar.

Es como alguien que quiere pintar y, en lugar de aprender a pintar, se dedica a buscar el paisaje perfecto. El paisaje ayuda; sin el arte no hay cuadro.

Amar es un verbo activo

La distinción central es entre enamorarse —algo que te sucede— y amar —algo que haces—. Enamorarse es pasivo, intenso y breve; amar es una actividad sostenida.

Y como toda actividad, el amor maduro tiene componentes entrenables:

Cuidado. Preocuparte activamente por la vida y el crecimiento del otro. El amor se demuestra en la atención, no en la declaración.

Responsabilidad. Responder a las necesidades del otro por decisión propia, no por obligación impuesta.

Respeto. Ver a la persona tal como es y desear que crezca según su propia naturaleza, no moldearla a tu conveniencia. Fromm señalaba que la raíz de la palabra remite a «mirar»: respetar es mirar de verdad.

Conocimiento. Interesarte por conocer al otro más allá de la superficie, una y otra vez, porque las personas cambian.

Amar empieza por uno mismo

Hay una idea de Fromm que suele malinterpretarse: para poder amar a otro hay que ser capaz de amarse a uno mismo. No habla de egoísmo —de hecho lo opone al egoísmo—, sino de que quien no se cuida ni se respeta difícilmente podrá dar eso a otro. El amor no es un pastel que se reparte: es una capacidad, y quien la tiene la ejerce consigo y con los demás.

Traducido a lo práctico: trabajar tu autonomía y tus intereses no te aleja del amor, te prepara para él. Y evita la dinámica más frecuente en las relaciones que se desgastan, que es esperar que la otra persona cubra un vacío que no le corresponde.

Qué significa practicar el amor

Si es un arte, requiere lo que cualquier arte: disciplina, concentración, paciencia y dedicación.

Presencia real. Atención plena, sin pantallas de por medio. Estar de verdad cuando estás.

Constancia sobre intensidad. Los pequeños actos repetidos sostienen más que los grandes gestos esporádicos. La investigación de John Gottman apunta en la misma dirección: lo que predice la estabilidad de una pareja no son los momentos épicos, sino cómo se responde a los intentos cotidianos de conexión —el comentario al pasar, la pregunta pequeña— y cuánta proporción hay de interacciones positivas frente a negativas.

Salir del propio punto de vista. Captar qué necesita el otro, cómo ve el mundo, qué siente. Es el trabajo más difícil y el que más se nota.

Aceptar que hay trabajo. Una relación buena no se mantiene sola, igual que un músico no toca bien sin ensayar.

Un matiz necesario

Que el amor sea una capacidad que se practica no significa que toda relación se pueda salvar con más esfuerzo. Hay vínculos que terminan aunque ambas partes trabajen, y hay situaciones donde el consejo de «esforzarse más» es directamente dañino: relaciones con maltrato, con desprecio sostenido, o donde solo una persona sostiene el vínculo.

La lectura correcta de Fromm es que el amor requiere práctica, no que aguantar sea una virtud. Si hay violencia física, psicológica o económica, lo que corresponde no es practicar más: es buscar ayuda y salir.

Errores frecuentes

Confundir intensidad con amor. Los inicios intensos y los altibajos dramáticos suelen indicar otra cosa.

Esperar que el otro adivine. Conocer al otro no es telepatía; se pregunta.

Dar por hecho el vínculo. El cuidado que se deja de ejercer se nota antes de lo que parece.

Buscar a alguien que te complete. Dos mitades no hacen una relación; hacen una dependencia.

Conclusión

Ver el amor como un arte cambia la pregunta: deja de ser «¿encontraré a la persona adecuada?» y pasa a ser «¿estoy desarrollando la capacidad de amar?». La primera te deja a merced de la suerte; la segunda te devuelve algo de control. Empieza esta semana por lo más pequeño y lo más probado: cuando la persona que quieres haga un comentario cualquiera buscando tu atención, deja lo que estés haciendo y respóndele de verdad. Eso, repetido, es casi todo el arte.

Referencias

  • Fromm, E. (1956). El arte de amar. Harper & Row.
  • Fromm, E. (1976). ¿Tener o ser?. Harper & Row.
  • Sternberg, R. J. (1986). A triangular theory of love. Psychological Review, 93(2).
  • Gottman, J. M., & Levenson, R. W. (1992). Marital processes predictive of later dissolution. Journal of Personality and Social Psychology, 63(2).
Ups, algo no salió como se esperaba. Tus datos están a salvo. Recarga la página para seguir construyendo tus hábitos.
Recargar ×

Reconectando…

Se perdió la conexión con el servidor y se está restableciendo automáticamente.

⚠

No se pudo reconectar

Revisa tu conexión a internet y vuelve a intentarlo.