Los beneficios de sonreír, según la ciencia

Salud General

Los beneficios de sonreír, según la ciencia

Los Beneficios de Sonreír, Según la Ciencia

Introducción

Sonreír parece un gesto trivial, pero tiene más implicaciones de las que imaginas. Es un mecanismo innato: incluso los fetos sonríen en el útero y los bebés ciegos lo hacen al reconocer una voz. Sin embargo, lo vamos perdiendo con los años: mientras un niño sonríe una media de 400 veces al día, solo un tercio de los adultos lo hace más de 20. Este artículo repasa los beneficios psicológicos y sociales de la sonrisa, la mayoría de los cuales aparecen sobre todo cuando es genuina —la llamada sonrisa de Duchenne, que levanta las mejillas y forma arruguitas alrededor de los ojos—.

Sonreír para sentirte mejor

Existe una vía de comunicación de doble sentido entre el cerebro y los músculos. La conocida va del cerebro a la cara: algo te alegra y sonríes. Pero también funciona a la inversa: si sonríes —aunque no sea del todo espontáneo—, el cerebro recibe esa señal muscular y, para ser coherente, empieza a inclinar tu estado de ánimo hacia el optimismo. Es la hipótesis de la retroalimentación facial, que ya intuyó Charles Darwin. En estudios clásicos, sostener un lápiz entre los dientes de forma que se dibuje una sonrisa mejoraba el humor de los participantes (conviene señalar que este efecto ha tenido replicaciones mixtas, por lo que se toma con cautela). Incluso se ha observado el efecto contrario: quienes pierden capacidad de gesticular la sonrisa tienden a un ánimo más bajo.

Sonreír para provocar emociones positivas

La sonrisa envía a los demás la señal de que eres alguien social, confiable y cercano, y además es contagiosa por efecto de las neuronas espejo: alrededor de la mitad de las personas devuelven la sonrisa a un desconocido. Al hacerlo, provocas un cambio positivo en su estado de ánimo que, inconscientemente, esa persona asociará contigo. La felicidad, de hecho, se propaga: un célebre estudio de Nicholas Christakis y James Fowler (Harvard) encontró que tener a alguien feliz cerca aumenta notablemente tu propia probabilidad de estarlo.

Sonreír para generar confianza

Una sonrisa auténtica indica que se puede confiar en nosotros. Se ha comprobado que las personas que cooperan muestran más sonrisas genuinas y son percibidas como más generosas. Y la sonrisa también invita a confiar: en un estudio, la gente era más propensa a confiar en alguien que sonreía. Por el contrario, quien no sonríe puede parecer más distante o más poderoso, algo que a veces se usa deliberadamente para marcar estatus.

Sonreír para que te perdonen

Tendemos a ser más indulgentes con quien sonríe tras cometer un error, y funciona incluso cuando la sonrisa no es del todo genuina. Probablemente porque transmite honestidad y porque, en clave evolutiva, la sonrisa es una señal de sumisión que reduce la hostilidad del otro. Bajar la mirada con un punto de arrepentimiento y esbozar una ligera sonrisa estrecha lazos y facilita que nos disculpen.

Sonreír para pensar mejor

Bajo estrés caemos en la "visión túnel": nos centramos solo en lo que tenemos delante, también a la hora de buscar soluciones. Como resolver problemas suele requerir pensar de forma más abierta, sonreír puede reducir esa estrechez y aumentar la flexibilidad mental. En un estudio de 2010, quienes sonreían rendían mejor en tareas que exigían una visión global. Si te atascas en algo, prueba a sonreír mientras buscas la salida.

Sonreír y la atracción

La sonrisa influye en la atracción, aunque de forma matizada. En un estudio clásico, cuando una persona añadía una sonrisa al contacto visual, las probabilidades de que alguien se acercara subían de forma notable. Curiosamente, la investigación sugiere que el efecto no es simétrico entre sexos: en algunos experimentos, los rostros masculinos resultaban más atractivos mostrando orgullo que una amplia sonrisa. Aun así, una sonrisa que transmita seguridad o cierta picardía sigue siendo un gran activo para cualquiera. Y ver una cara atractiva sonriendo activa aún más las regiones cerebrales de recompensa.

Sonreír para la salud

Sonreír se asocia a la liberación de endorfinas y serotonina —analgésicos naturales—, a la reducción de hormonas del estrés como el cortisol y a una menor presión arterial. Casi un fármaco natural. Un dato llamativo: se ha estimado que ver una sonrisa sincera puede generar una estimulación cerebral comparable a un gran premio o a una montaña de chocolate, aunque el "valor" depende de quién sonría (mucho si es un bebé o un ser querido; bastante menos si es un político).

Sonreír y una vida más larga y satisfactoria

Dos estudios muy citados sugieren que la sonrisa es un buen indicador del futuro. En uno, se analizaron fotos de jugadores de béisbol de 1952: quienes aparecían sonriendo vivieron de media varios años más que los de gesto serio. En otro, mujeres que mostraban una auténtica sonrisa de Duchenne en su fotografía de anuario reportaban, décadas después, mayor satisfacción vital y matrimonial. Difícilmente la sonrisa es la causa directa; más bien es el reflejo externo de una actitud ante la vida que sí influye en su calidad.

Un apunte cultural

No en todas partes se sonríe igual. Hay diferencias culturales notables —en algunos países se sonríe mucho menos por norma social— y de género. Un estudio de 2007 mostró que, mientras en Occidente localizamos la sonrisa sobre todo en la boca (de ahí emoticonos como 😊), en Japón, donde las emociones se expresan de forma más contenida, se fijan más en los ojos (de ahí ^_^). Un buen recordatorio de que el mismo gesto no significa lo mismo en todas partes.

Conclusión

Sonreír te hace sentir mejor, contagia bienestar, genera confianza, facilita el perdón, favorece el pensamiento creativo y hasta se asocia a una vida más larga y satisfactoria. La mayoría de estos efectos son más potentes cuando la sonrisa es genuina, pero el mero gesto ya pone en marcha buena parte de la maquinaria. Así que, incluso en los días grises, sonríe un poco más: te ayudará a ti y a quienes te rodean.

Referencias

  • Strack, F., Martin, L. L., & Stepper, S. (1988). Inhibiting and facilitating conditions of the human smile. Journal of Personality and Social Psychology, 54(5). (Con réplicas posteriores mixtas.)
  • Fowler, J. H., & Christakis, N. A. (2008). Dynamic spread of happiness in a large social network. BMJ, 337.
  • Abel, E. L., & Kruger, M. L. (2010). Smile intensity in photographs predicts longevity. Psychological Science, 21(4).
  • Harker, L., & Keltner, D. (2001). Expressions of positive emotion in women's college yearbook pictures. Journal of Personality and Social Psychology, 80(1).
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