Autoasertividad: el Coraje de Ser Fiel a Ti Mismo
Introducción
Solemos hablar de asertividad como la habilidad de expresar lo que pensamos y necesitamos ante los demás. Pero hay una forma más íntima y anterior: la autoasertividad, que es la capacidad de vivir y actuar según tus propios valores y deseos, en lugar de reprimirlos por miedo a la crítica o al rechazo. No va tanto de plantar cara a los demás como de no traicionarte a ti mismo.
Muchas personas capaces y buenas viven una versión reducida de sí mismas: se callan lo que piensan, hacen lo que no quieren y posponen lo que sueñan, para no incomodar. Este artículo explica qué es la autoasertividad, por qué se pierde y cómo recuperarla.
Qué es (y qué no es)
Ser autoasertivo significa pensar por ti mismo, elegir conscientemente lo que quieres y actuar en consecuencia, aunque eso a veces choque con lo que se espera de ti. Es dejar que tu forma de ser se manifieste sin recortes: opinar, pedir lo que deseas, defender tus derechos, expresar lo que sientes, permitirte estar en desacuerdo y decir que no.
Conviene aclarar lo que no es. La autoasertividad no es:
- Llevar la contraria por sistema ni ser distinto solo para destacar.
- Decir siempre y a todos todo lo que piensas, sin filtro ni tacto.
- Actuar con agresividad o desprecio hacia los demás.
Es, más bien, una lealtad serena hacia uno mismo: escoger tu camino en vez de vivir el que otros escribieron por ti.
Por qué la perdemos
Casi nadie nace sin autoasertividad; se va perdiendo. De niños aprendemos, a través de mil pequeñas experiencias, que lo que pensábamos o queríamos "no era importante": una idea propia ridiculizada, una emoción castigada, una iniciativa reprimida. Poco a poco interiorizamos que es más seguro adaptarse que expresarse.
El problema es que cada vez que te traicionas —callas lo que piensas, aceptas lo que no quieres— tu autoestima se resiente un poco. Terminas creyéndote incapaz y construyendo una vida a medida de los demás, no tuya. La buena noticia: como es algo aprendido, se puede desaprender.
Cómo recuperarla, paso a paso
1. Reconoce que tienes derecho a ser tú
El primer cambio es de creencia. ¿Crees que hay personas que no tienen derecho a opinar, a desear o a perseguir sus sueños? Seguramente no. Entonces, ¿por qué tú sí renuncias a ese derecho por miedo? Tus ideas, tus necesidades y tus valores son tan legítimos como los de cualquiera.
2. Reconecta con lo que de verdad quieres
Tras años de dejarte en segundo plano, es fácil haber perdido el contacto con tus propios deseos. Dedica unos minutos al día a revisar tu jornada: ¿en qué momentos no actuaste como querías?, ¿qué dejaste de decir?, ¿qué hiciste sin querer hacerlo? Identificar esos momentos, sin culparte, es el mapa para saber dónde te estás abandonando.
3. Actúa según tus reglas, un paso a la vez
La autoasertividad se entrena practicándola. No esperes a sentirte con fuerzas: empieza por situaciones pequeñas y ve subiendo. Di esa opinión que ibas a callar. Pide eso que necesitabas. Declina esa invitación que no te apetece. Cada acto de autenticidad, por mínimo que sea, refuerza tu confianza y hace más fácil el siguiente.
Y cuida la forma: mira a los ojos, mantén una postura relajada y erguida, habla con calma y claridad. Si no sabes qué responder en el momento, tómate tu tiempo; mejor una buena respuesta algo más tarde que una precipitada.
El precio (que vale la pena)
Ser fiel a ti mismo tiene un coste: no le gustarás a todo el mundo. La autenticidad genera cierta resistencia, porque incomoda a quienes se han conformado con vivir de forma complaciente. Habrá críticas y algún rechazo. Pero es un precio pequeño comparado con la alternativa: una vida cómoda por fuera y falsa por dentro. Las personas que se permiten ser auténticas son también las que más disfrutan de su vida.
Conclusión
La autoasertividad no es un rasgo de carácter reservado a los valientes: es una habilidad que se recupera decidiendo, una y otra vez, no traicionarte. Reconoce tu derecho a ser tú, reconecta con lo que quieres y actúa en consecuencia, empezando por lo pequeño. Cada vez que eliges la autenticidad por encima de la aprobación, no solo ganas coherencia: recuperas la autoestima que perdiste callando. Y no hay mayor satisfacción que la de vivir, por fin, tu propia vida.
Referencias
- Branden, N. (1994). The Six Pillars of Self-Esteem. Bantam.
- Alberti, R. E., & Emmons, M. L. (2017). Your Perfect Right: Assertiveness and Equality in Your Life and Relationships. Impact Publishers.
- Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2017). Self-Determination Theory: Basic Psychological Needs in Motivation, Development, and Wellness. Guilford Press.
